Las Fotos - RELATO BREVE


Estoy en la biblioteca del abuelo Jorge, percibo su presencia y lo saludo; su escritorio majestuoso y fuerte como él.
- “Abuelo, te fuiste hace tanto y no puedo aceptarlo, estoy aquí contigo”.

Me dirijo a la biblioteca, tan majestuosa como el escritorio, miro las colecciones con sus elegantes lomos escritos en dorado,en eso me detengo en dos retratos que me llaman, sí, me hablan, los tomo con mis manos trémulas.

Casi me caigo sobre el sillón. Me acomodo, me acurruco en este nido de cuero; estoy esperando preguntas y explicaciones. Por algo los retratos me convocaron, claro, soy yo la que debo darles paso… - “Adelante señorita”, “Pase señora”.

Quise enmarcar mi última foto, me las sacaron mis nietas, había ido a la peluquería para un recuerdo agradable. - “Abu, estas siempre bien, no hacía falta”.

En la mano izquierda sostengo el marquito que grita mis 18 años, una Paula sonriente con un cabello largo enmarcando una carita de sorpresa.

Era 1° de mayo y cumplía años. Fuiste vos abuelo, me sacaste la foto sin avisar. Mejor al natural, sin poses, tal cual me gusta vivir.

- “Paula, ¿no me recordás? No llores, aún estoy en tí; te cuido y te felicito. Te veo vencedora. Yo sabía que nos íbamos a encontrar otra vez”.
- “Temía defraudarte y me oculté. ¡Acercate, dame la mano! ¡Ay, un abrazo también!; Este es nuestro camino, no te voy a soltar”.

Mis manos están entrelazadas, los retratos volvieron al estante de la biblioteca.
- ¿Abuelo, tenés ganas de jugar?

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