La Tormenta - MICRORRELATO



El agua golpea rítmicamente contra los maderos del muelle, una y otra vez.
Es la voz del río y su hermoso baile con la naturaleza.

Arroyo Martínez, más adelante la majestuosa desembocadura con el río Uruguay.
De pronto salimos en bote, algo pintoresco, divino y salvaje, pero no advertimos el viento avisor que aumentaba su intensidad. Traía una negra tormenta.

Había que remar contra la corriente. Todavía acaricio la palma de mi mano ampollada por el remo en aquella tarde en Entre Ríos. Una corriente nos llevaba, miedo y energía de los veinte años.

- ¡Dale amor! Así no, al revés. El remo despacio… Ahora levantálo.
- No puedo…

El agua en enloquecida frenaba nuestros movimientos pero llegamos.
- ¡Viste chiquita, pudimos y así va a ser siempre!

No debimos haber salido. E día pintaba lindo y todo estaba calmo, claro precedía a la tormenta.
Hoy el bote hace agua y el río está implacable.

Oigo aquellas voces que hablan pero no somos nosotros, ni estamos en Entre Ríos.
Hay una distancia imposible de alcanzar. El bote se ha desintegrado, los remos ya no hacen falta.

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