estoy abrumado y no puedo mirarte.
Hoy ya no te leo, hace mucho que no hablamos.
Mis oídos están saturados de tanta charla, cháchara hueca
¿No te das cuenta que hay otro lenguaje?
Antes oía tus silencios y el dialogo era continuo.
Nos decíamos todo con solo mirarnos. Ahora no puedo mirarte.
La palabra está matando nuestro coloquio de almas
¿Por qué no callas? Necesitamos hablar.
Quiero oírte respirar cerca de mis labios, quiero sentir cuánto nos amamos.
El lenguaje del silencio está perdido. No lo encuentro.
¿Qué nos pasó? ¿Quién nos robó el milagro?
¡Levanta la cabeza, mírame directo a los ojos!
Los míos son castaños y aún veo los tuyos tan verdes como siempre…
Empecemos a modular las notas del silencio.

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