Teatro San Martín
“Seis Personajes en busca de un autor” Luigi Pirandello
“Estuve ahí esa noche cuando se apagaron las luces por eso lo cuento, fui testigo de un milagro”
Las sombras del silencio y el silencio de las sombras oscureciendo aún más una sala vacía, donde se dijeron tantas cosas, donde se lloró de alegría y de tristeza.
Una silueta fina y desgarbada se recorta en la poca claridad de un telón siniestro. Los pasos firmes se detienen ante una decisión, '¿Qué hago con ellos?' pronuncia el hombre decidido. Estaban prisioneros de la imaginación.
De pronto una voz surgió:
- 'Señor, alguien tiene que escucharme, debo descubrir a mi traidor'
- 'Calma muchacha, habla con mesura. Estalla mi cabeza, tienes ya tu tiempo, te escucho'.
- 'Señor, me han herido de muerte; tengo un puñal en el alma'.
- 'Está mintiendo señor, ella me atacó y no hice otra cosa que defenderme'.
- 'Mientes, tu codicia te ha perdido'.
- 'No mujer, no; te sigo amando'.
- ¡Pero ¿qué sabes tu del amor?!
- 'Mi madre no miente, solo sufre tu desprecio papá'.
- 'Señor, por favor, no calle nuestras bocas, le vamos a contar'.
- '¿Podrá usted ser nuestro juez comprensivo? Estamos perdidos'.
- 'Nuestro hijo merece una oportunidad. Denos la vida, no niegue nuestra existencia'.
- 'Mi esposo, creo que dice la verdad. Nuestras almas están cansadas de este silencio agónico. Pedimos una esperanza, estamos exhaustos de gritar nuestras confesiones'.
El autor gira sobre sus talones, y tres figuras grises en la opacidad de la sala se encienden. El telón comienza a subir lentamente y se ilumina el escenario. Las figuras cobran vida posesionándose en sus roles, en medio de un alboroto se unen a la escena dos mujeres jóvenes y un anciano.
- 'Somos los testigos señor, queremos confesar, sabemos la verdad'.
Entonces comienza la función.
El autor exclama “¡He aquí mi creación! No puedo negar estas vidas”. Entonces los personajes le sonríen dedicándole un fervoroso aplauso.

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