los murmullos eran un letanía constante.
El bosque se humedecía con la lluvia,
y las cascadas eran un resplandor
titilante en la espesura.
La luna plateaba la penumbra
y el bosque confesaba sus tristezas.
De pronto una silueta,
baila entre las sombras.
Es una flama con alas,
diminuta, casi nada.
Luego una vocecita, una carcajada
el silencio y los destellos.
Estoy inmóvil, azorada
bajo este árbol de flores rojas que
ya bajan la cabeza y de sus corolas
caen lágrimas mojando mis cabellos.
Dicen que al caer la noche
lloran su muerte transitoria.
Me asusta un golpe entre las ramas,
es un pájaro desvelado que
se alborota ante esta luz cegadora.
Vuelve la mariposa iluminada,
sus labios pronuncian algo en secreto,
como suspiros, casi nada.
El momento es nuestro, no hay testigos.
Los suspiros se hacen palabras,
solo respiro y entonces comprendo.
Oigo una tenue pero firme voz, que me dice:
- 'Soy tu vida interior,
no me consumas, no me apagues'.
- 'Estoy siempre contigo,
hace mucho que te llamo'.
Hoy me abriste la puerta!
¡Abrázame, recíbeme!
Hasta ahora has existido,
hoy, comienzas a vivir.
Una enorme gota de rocío
se deposita en mi frente,
y la diminuta silueta se disuelve en ella.
El monte se ilumina.
No fue un sueño, solo un instante...
... casi nada

Comentarios
Publicar un comentario