Un Grillo de Otoño - POESÍA


En la espesura de una gran terraza los grillos
parlotean por lo bajo, Están cansados;
sus alas se debilitan, se acerca el otoño.
Son como los amores de verano, duran poco.

El amor de estío es un suspiro en la noche.
Una hermosa anciana deja caer sus anteojos.
Se estrellan rompiéndose en brillantes añicos.
Es la dueña de la terraza; lo lamenta y rompe en llanto.

El atardecer, tan viejo como ella, se desplaza en sombras
Cubriendo la escasa luz que va quedando.
Intenta recoger el cristal roto y un agudo grito la detiene.
Se sorprende, comprendiendo que todavía su grillo
de otoño la preserva y la acompaña.

De nada sirve un cristal roto, al contrario, puede herirte.
La añosa señora, coqueta y ligera, hace rodar su silla y se
asoma a la pequeña fuente de su terraza.
Al verse en el espejo de agua emprolija sus canas
y sonríe diciendo hasta mañana.

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