Sin Vida (Amor en la Cubierta) - RELATO BREVE


Me dijiste ese domingo luminoso “marinero de frente, amor presente”.Así comenzó el romance entre suspiros y carcajadas. Todos advertían el destino de aquellos besos, febriles caricias de un amor barato; yo cubría con el mío la falta del tuyo, sin saber que no alcanza una célula para completar un corazón nuevo.

En mis puertos tú no estabas, sin embargo no busqué otra piel para encenderme, mientras tú ardías con otros malogrando nuestros ratos de pasión casi perpetua. Recuerdo esas tardes melancólicas en que siempre te perdía.Venías a mi encuentro sola pero compartida; entre alcoholes y tabacos viejos pretendías amarme pronunciando un “te quiero” quemado de tantas veces para otros. Pero yo te amaba a pesar de la grotesca burla de tu carita perversa. 

El mar, viejo receptor de mis penas, brioso compañero que no da consejos, supo invitarme y me abrió los brazos. Rechacé el convite para otro día. Esperé, esperé… Hasta que una vez más acudiste a la cita, libre de vapores, y de perfumes ajenos. La tarde se derramaba sobre un horizonte ávido de espejos. A tus espaldas un enorme barco como este, amenazaba una distancia peligrosa. Me di cuenta pero ya era tarde; no pude contener la ira de mi mano. 

Y tú, como siempre apoltronada en la silla, tan segura de tu encanto, sonreías.Tu cabellera caoba flameaba al viento y me traía tu embriagador perfume. Pero me mantuve firme obedeciendo una orden. Balbuceé un “basta” único y eterno. 

Con lágrimas grité tu nombre y tomándote el pie tan suave y pequeño arrojé tu vida por la borda. Arriba los pasajeros mudos y congelados ante tanto crimen, miraban desde el otro buque azorados, observando mi dolor asesino. ¡Si supieran cómo me has herido mujer maldita! No tengo pecado, solo soy un hombre muerto.

Comentarios