(a Domingo Faustino Sarmiento)
Bajo un cielo agitado de pájaros,
pero azul y diáfano,
nacía el brote de un vientre.
El hijo de Paula gritaba vida.
Y en la tempestad política
el niño crecía; su madre tejía,
la trama de un alma valiente.
El Zonda rugía su fuego en las tardes;
se agita el telar con sus colores.
Se avecina la lucha, es la sangre.
Se oye un murmullo de cortas palabras
"Domingo, te quiero fuerte, te quiero grande".
se agita el telar con sus colores.
Se avecina la lucha, es la sangre.
Se oye un murmullo de cortas palabras
"Domingo, te quiero fuerte, te quiero grande".

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