Y un séquito de estrellas iluminó un camino.
Estoy frente a ti Señor, cansado y con frío.
Con el alma desnuda esperando vestido
Dame tu calor, Padre de las nubes.
Lloraste por mí, cuántas veces.
Dime, ¿me amas todavía?
¡Ay! Lamento tanto haberte ofendido.
Tu precioso hijo me trajo hasta aquí.
Me habló de tu misericordia infinita
¿Merezco tu perdón? ¡Contéstame Padre!
No puedo seguir, búscame ahora.
Al borde de este abismo, te siento cercano
Ya estoy en tus brazos...
¡Oh Señor! Gracias, me llevas contigo.

Comentarios
Publicar un comentario