no me dejan decir tu nombre, no logro pronunciarlo;
Es muy extraño, no puedo llamarte,
Ésta sensación me sorprende, si no te nombro, no puedo verte.
El espejo se burla y con desesperación trato de gritarte
pero me ahogo en llanto.
¿Quién te alejó de mi? Ni siquiera quedó tu sombra.
Alguien nos robó, sin embargo, sé que estás ahí todavía,
escondida entre suspiros de olvido y misterio oigo tus latidos.
Mi boca se detuvo, también mi corazón,solo queda tu palpitar
¿Acaso he muerto?
Extraño tu sonrisa, aquel jolgorio constante en que vivíamos;
Me quedan tus palabras, un mundo de versos desordenados
en el cuaderno blanco como el resplandor que atraviesa mi ventana.
Afuera agoniza una noche negra en la que te he perdido.
Pero, ese rostro pleno en el espejo ¿A quién pertenece?
De pronto mi pecho se agita, y digo mi nombre ¡Estoy pariéndome!
Descubro que siempre estuve conmigo aunque en otra sombra.

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