La Señora de Al Lado - MICRORRELATO


La mirada perdida entre el recuerdo y un presente implacable que no perdona ausencias. Esos escapismos casi permanentes de los cuales no quiere regresar.

En todo momento lleva un pañuelo al cuello, de colores estrepitosos que jamás combinan con su vestimenta. Esos mocasines de taco grueso y las muselinas que traslucen una piernas muy blancas.

Polleras en campana a cuadros como mosaicos opacos, un abrigo verde gastado esconde sus formas como renuncia a un esplendor. Hay huellas en su rostro de una cancelada belleza; se cuenta en el barrio que la mató la traición de un hombre, lo cierto que vive en la casa de al lado y jamás escucho su voz.

El silencio es perpetuo, dedica una sonrisa amable antes de saludar. La sola de siempre no hace más que deambular en la penumbra de su tristeza, evocando imágenes vividas para alimentar su corazón. Es la testigo de una vida ingrata que no pudo cambiar, el abandono se hizo dueño de su destino escrito.

Me pregunto por qué no resistió, ¿tan terrible fue la herida? Quisiera acercarme para poder decirle que aún es tiempo, que todavía es posible salvarse y renacer.

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