La Mujer de las Sombras - POESIA

¿Estás leyendo abuela?
Como siempre, en el claroscuro,
una tenue luz te acompaña, es tu lámpara
que agoniza todas las tardes contigo.
¿Cómo puedes leer en la penumbra?
Pobres tus ojos, esos húmedos testigos
de una vida que discurre entre los cuadros,
ellos van anunciando
el “Vía Crucis” de tu existencia.

Vives en el abismo sin esperar la caída,
estaba escrita el día en que naciste.
Aquí estoy unida a cada palpitar de tu abatido pecho.
Un óvalo de cobre es tu rostro,
el mirarte alivia mis angustias.
¡Oh mujer! ¿Quién mitiga las tuyas?
Esas heridas perpetuas que nadie cura.

Estoy en tu sangre, soy cómplice de tus sombras.
Tu imagen encandila mis ojos
y esas hebras caoba entre las canas
pintan un bellísimo paisaje,
y te veo sentada en el sillón de señora
mirando el horizonte.

Y nuevamente se despide el sol.
Mañana volverá para desvelar tus nostalgias
abrigándote el alma.
No digas nada, nuestra comunión es perfecta,
volverá a morir la tarde,
pero juntas despediremos al sol.

(Anochece en Cartagena)

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