Armo barquitos con los diarios viejos del abuelo, él me enseñó. Me salen grandes porque utilizo toda la hoja del diario. La nación "es el mejor" dice mi abuelo Jorge”. Necesito zanjas crecidas para que mis barquitos grises naveguen a la deriva.
Yo tenía en cada lluvia de invierno, una flota hecha de noticias viejas, letras mojadas que ya no decían nada; uno tras otro los buquecitos zarpaban conociendo su destino - alegrar mis tardes lluviosas, para luego encallar en la esquina, quedando varados, otros disolverse como imágenes perdidas - .
Pero hay recuerdos que jamás se olvidan. La sonrisa de mi abuelo... Un día partió en un buque transparente, navegando en aguas tan puras como el corazón de un niño. Pero todavía sigo armando botecitos en el agua sagrada de mi vida, son tus ilusiones y las mías.

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