En Tinieblas - POESÍA


Acabo de matar una ilusión. Comencé de apoco,
borrando sonrisas, abortando lágrimas cautivas.
Maté también al duelo y aquí estoy,
a orillas del Guadalquivir, y mi poesía en sus aguas.

Observo el éxodo de las rosas; huyeron tan apremiadas
olvidando sus espinas, han quedado en los tallos inertes
a la espera de una mano que merezca castigo.

¡Oh gran río! Esta mansedumbre no es verdadera.
Las arenas oscuras me hablan de tus enojos;
el despliegue de tu manto que todo lo invade.

¿Quién puede contenerte? ¿Ni siquiera la poesía?
No veo más que tu lecho embravecido, espuma y tiniebla;
sin embargo en la noche moruna habrá un gitano,
que te cantará con el alma y la vida.

Volverás a susurrar mis poemas a tu Andalucía.
Busco la salida del laberíntico camino
en que me he perdido, sé que hay una puerta,
ya la veo, está ciega, no tiene cerrojo.

La empujo, no se mueve, y en esta sórdida
y estática instancia comprendo que el espejismo
nuevamente me ha engañado.

Me muevo entre sombras,
la luz ha muerto entre las patéticas tinieblas.
Soy el asesino de mi alma,
escucho el rumor del agua, y el húmedo sonido
guía mi paso inseguro, hasta el puente.

He llegado a destino, sin advertir
la recurrencia del camino.
De pronto, alguien allí abajo ríe
-'¿Eres tú, poderoso amigo?'

Entonces salto con el último aliento
mientras un gitano entona un canto sagrado,
El Guadalquivir me abre sus brazos…
Voy a buscar mi poesía.

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