En el Bosque - RELATO BREVE


En la espesura se oyen los bramidos de los árboles, que agonizando van cayendo exánimes sobre una tierra húmeda que dolorosa los recibe.

La tala es cruel y a veces innecesaria; el bosque sufre las pérdidas y deja de serlo para convertirse en la nada.

Los pájaros emigran buscando otras ramas; un nuevo ecosistema los alberga y así se renueva un ciclo de la cadena biológica.

Un leñador en su descanso se sienta sobre un tronco inerte. Tiene la camisa frisada a cuadros totalmente empapada, seca su frente el sudor que resbala por sus ojos. A su lado se yergue un enorme pino que, erecto y lastimado, espera su calvario.

Juan reposa agotado por tanto trabajo; en su somnolencia observa la quietud, solo se escuchan los motores de las sierras a lo lejos.

De pronto unas gotas abundantes mojan sus cabellos; se reanima y alza sus ojos hacia el pino, quien inclina su penacho verde y se agita.

El leñador se da cuenta y se pone de pie con los brazos abiertos sabiendo que algo viene hacia él. Un grito como un trueno corto pero sublime; una gota gigante lo cubre por completo; está atrapado.

Juan siente la asfixia; la gota lo ha inmovilizado. Sabe que no tiene salvación; jamás podrá salir de esta burbuja salada, que solo es una lágrima del árbol herido.

Entonces Juan se entrega juntando sus manos y reza; la gota se rompe y lo libera, entonces el hombre pronuncia un perdón ya concedido.

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