La polvareda se alza cubriendo tus sienes de cobre
El indio bravo galopa gritando el nombre de su china
Como si fuera huinca, el también a amar se anima
En el desierto ruge el viento azotando el alma del pobre
El horizonte acaricia la tierra, el atardecer cubre la pradera
Los chajá cuidan la rancheada, el algarrobo se opone al viento
¡Qué pintura este paisaje! Es tan hermoso lo que siento
Tu caballo resuella, está cansado, no dejes que se muera
Las mujeres bajan la cabeza y se entregan al cautiverio
El llanto, sus hermanos ya no escuchan, el olvido es en serio
¡Ay qué agonía, qué dolor esta tristeza!
Un día eran damas, ahora han perdido la pureza.

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