La arena caliente de esa tarde espléndida de verano.
Emoción en los espectadores, esperando la sangre.
Un nuevo giro del torero; inevitablemente,
la espada atravesará el cuello del animal
y exhalará la espuma roja de la muerte.
De pronto la presencia de una mujer deslumbrante y misteriosa.
En la cabeza lleva un pañuelo verde como sus ojos.
Una mirada fascinante, con embrujo gitano,
no deja de observar al torero; lo posee, lo perturba,
Debe dar la última estocada y no puede.
Esmeralda se lo impide... ¿Qué ocurre entre los dos?
El toro moribundo embiste enloquecido,
pero el torero se escurre y flamea su capa verde y brillante
hundiendo la espada en el cuello del miura. Ha muerto.
Y en ese mismo instante cae Esmeralda entre la gente,
sube el hombre y la toma en sus brazos, no quiere soltarla.
Y entonces, ella exhala la espuma roja de la muerte.
El caos lo marea. Baja hasta donde está su víctima.
Le corta las orejas concluyendo el ritual, finalizando el duelo.
Arriba, la gitana y un hombre; abajo, un torero vencedor.
Emoción en los espectadores, esperando la sangre.
Un nuevo giro del torero; inevitablemente,
la espada atravesará el cuello del animal
y exhalará la espuma roja de la muerte.
De pronto la presencia de una mujer deslumbrante y misteriosa.
En la cabeza lleva un pañuelo verde como sus ojos.
Una mirada fascinante, con embrujo gitano,
no deja de observar al torero; lo posee, lo perturba,
Debe dar la última estocada y no puede.
Esmeralda se lo impide... ¿Qué ocurre entre los dos?
El toro moribundo embiste enloquecido,
pero el torero se escurre y flamea su capa verde y brillante
hundiendo la espada en el cuello del miura. Ha muerto.
Y en ese mismo instante cae Esmeralda entre la gente,
sube el hombre y la toma en sus brazos, no quiere soltarla.
Y entonces, ella exhala la espuma roja de la muerte.
El caos lo marea. Baja hasta donde está su víctima.
Le corta las orejas concluyendo el ritual, finalizando el duelo.
Arriba, la gitana y un hombre; abajo, un torero vencedor.

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