Podemos oír a las flores llorar en la madrugada, sus corolas se inclinan humildes y entregadas; los duendes se ríen tratando de explicarles que no es para siempre, solo es hasta mañana.
Todo lo que es vida hoy se duerme en un letargo para amanecer más poderoso cada día, las sombras se amontonan en los rincones para no ser descubiertas ni siquiera por la luna.
No estamos solos, por el contrario, el telón se abre y la noche es reina pero no quiere reverencias, sólo desea que la amemos, entonces alza su mano firme para brindarnos la oscuridad y comienza la magia de los sentidos.
Cada inspiración, un latido, cada sollozo, un pedido y cuando nuestras manos se juntan oremos rendidos al descanso, la caricia viene y con ella el alivio. La señora noche prodiga ternura y nos baña de sabiduría.

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