La Inmutabilidad - OTROS RELATOS


El arte en su figura, plenitud y frescura en la piel, su pié derecho adelantado,como queriendo iniciar la marcha. Sino fuera por el tenue parpadeo de sus ojos, podría ser una escultura con alma.

Siempre me pregunto si esa estoica actitud es tan imperturbable o algo puede vencerla, no sé, parece una estatua humana.

Cuerpo y espíritu, una alianza total aflorando por los poros; sus labios sellados quizás repriman un grito en el salón donde solo se oye el roce de las carbonillas, sobre los grandes papeles blancos.

La luz y la sombra patrocinan este acto provocando trazos y perspectivas, sentimientos y palabras que como perlas solitarias se van agrupando, listas para ser enhebradas. Mujer, ¿Qué has hecho con el pudor, ya no existe?

¿Quien templó tu alma? Tal vez ese don maravilloso de quitar el pecado y ser uno mismo. La inmutabilidad de tu conciencia hace viajar tu mirada. ¿A dónde estás mujer? ¿A qué puerto has llegado?

De pronto ha terminado tu tiempo; se rompe la armonía y lentamente te desanudas. Has regresado muchacha, sigue amando tu cuerpo, pronto habrá otro viaje y la inmutabilidad volverá a cobijarte en sus manos.

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